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martes, 16 de octubre de 2007

Plaza de La Diversidad y Monolito . 2/2/2005.




El escritor Eduardo Galeano estuvo en la fiesta de inauguración de la flamante Plaza de la Diversidad Sexual en la capital uruguaya, el pasado 2 de febrero. Galeano se congratuló por esta afirmación del derecho a la diferencia y, sobre todo, con la “recuperación de la memoria de la audacia” por parte de un país que supo ser pionero en eso de vencer el miedo y las hipocresías.(Isabel Villar, La República de las Mujeres*) “Yo creo que estos son pasos todavía chiquitos, pero importantes en dirección a la recuperación de la memoria nacional. Este país, que supo estar a la vanguardia de todos hace un siglo y que después se fue volviendo, lentamente, cada vez más pacato, cada vez más conservador, cada vez más resistente al cambio, ahora empieza a abrir un horizonte nuevo a partir de esas lindas jornadas de afirmación de la conciencia popular de cambio”, dijo Galeano, haciendo referencia a la elección nacional donde Tabaré Vásquez fue elegido como nuevo presidente del Uruguay y al plebiscito por el agua. Eduardo Galeano, famoso en el mundo entero por sus numerosos ensayos y autor de Las venas abiertas de América Latina fue invitado a la movida cultural y artística que coronó la jornada de inauguración de la Plaza de la Diversidad Sexual en el Pasaje Policía Vieja, en el casco antiguo de Montevideo, a la que asistieron cientos de personas. Este espacio alberga un monolito en el que luce la leyenda “Honrar la diversidad es honrar la vida: Montevideo por el respeto a todo género, identidad y orientación sexual”. Es de mármol veteado en rosado y negro, en memoria de los triángulos de esos colores que identificaban a gays y lesbianas, respectivamente, en los campos de concentración nazis. Aprobada por la Comisión de Nomenclatura y el pleno de la Junta Departamental de Montevideo, y luego por el propio intendente Mariano Arana, la iniciativa partió de las organizaciones que trabajan por los derechos de la diversidad sexual: Grupo Diversidad, Centro de Investigaciones y Estudios Interdisciplinarios (CIEI), Biblioteca Glttib, Hermanas de la Perpetua Indulgencia (HIP), Asociación de Lesbianas Uruguayas (ALU), Encuentro Ecuménico par la Liberación de las Minorías Sexuales (Eelms) y Amnistía Internacional-Sección Uruguay. Estas organizaciones fueron también las convocantes del acto en el que participaron Eduardo Galeano, el cantautor Daniel Viglietti y la cantante Arlet Fernández, acompañada por el guitarrista Alfredo Bogarín. Memoria de la audacia “Son pues pasos hacia la recuperación de la perdida memoria de la audacia, cuando este país era capaz de hacer cosas que los demás no tenían el coraje ni siquiera de imaginar. Hemos retrocedido mucho. Yo diría que hemos retrocedido casi con entusiasmo, sobre todo a lo largo de estas últimas décadas, y me parece importante reafirmar que esta noche estamos celebrando el reencuentro con la mejor memoria de este país, que es una memoria de valentía, que es una memoria de audacia, que es una memoria ejercida contra el miedo”, continuó Galeano en su alocución. Evocando el devenir histórico, el escritor recordó que en las Américas, “antes de que Europa nos hiciera el favor de descubrirnos”, y con excepción de los imperios teocráticos de México y Perú, “la sexualidad era libre (...) era un reino de la libertad sexual, donde sin necesidad de papeles la gente se juntaba o se separaba al ritmo de lo que sentían sus corazones y donde no había ningún impedimento a que se juntaran el hombre con el hombre o la mujer con la mujer, si querían hacerlo así, si eso les daba goce, si eso les daba alegría”. Justamente, agregó, el hecho de que “los cuerpos eran libres y no estaban sometidos a los dictados de ninguna iglesia” fue la justificación de “los invasores” para determinar que América “era una región que había sido previamente conquistada por el demonio”, y les sirvió de pretexto “para arrancar el oro, la plata y todo lo demás”, para devolverlo a Dios, “encarnado en la figura de los reyes de España y de Portugal”. “Yo siempre recomiendo a mis amigos: ¡cuando te hablan de moral, revísate los bolsillos!”, bromeó Galeano. Maravilla de la diversidad humana “Los dueños del planeta quieren un arco iris en blanco y negro. Se niegan a reconocer la maravilla de la diversidad humana (...)”, y parecen condenar a la humanidad a elegir libremente entre morirse de hambre o morirse de aburrimiento. “Es lo que propone esta suerte de Santísima Trinidad que, contra la diversidad sexual, coincide más allá de sus odios mutuos. Algo así como la Santa Alianza entre Bush, monseñor Cotugno y Bin Laden. El fundamentalismo cristiano y el fundamentalismo islámico unidos en la convicción de que lo diferente es anormal y merece ser condenado”, ilustró Galeano. Recordando los dichos de Cotugno sobre la “anormalidad de la homosexualidad”, a la que definió como enfermedad y encima “contagiosa”, Galeano se pregunta cómo los curas saben tanto de sexo, si lo tienen prohibido: “¿No es que han hecho voto de castidad? ¿Cómo pueden ser expertos en la vida sexual? ¿De dónde sacan esos conocimientos asombrosos que les permiten bendecir el sexo que les parece correcto y maldecir y condenar al que desde el punto de vista de ellos es un sexo anormal?”. Para concluir, el escritor celebró la memoria de “los innumerables mártires que cayeron, mujeres y hombres, quemadas, aperreadas, mutilados, condenados al suplicio por el delito de ser como eran”. Saludó asimismo “el sacrificio de los incontables militantes, mujeres y hombres, que han tenido y tienen el coraje de decir públicamente: ¡Sí!, ¿y qué? ¡Somos diferentes!”. Con canciones de Viglietti y de Arlet Rodríguez continuó la fiesta de la diversidad, que culminó con la interpretación del tema “Honrar la vida”, coreado por una emocionada concurrencia.
* Enviado por Isabel Villar, directora de La República de las Mujeres, Uruguay.


De mujereshoy.com y sentidog.com

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